LLEGARON LOS VENEZOLANOS
La migración de venezolanos hacia Colombia está disparada y ya se hacen sentir en la industria petrolera, el comercio, la cultura y la farándula.
"El mejor presidente que ha tenido Colombia es Hugo Chávez -dice una venezolana de la más refinada élite de Caracas, que decidió mudarse a Bogotá-. Gracias a él, la mayoría de venezolanos bien preparados y con dinero para invertir están hoy aquí".
Y es verdad. La presencia de los venezolanos en Colombia, y en particular en Bogotá, ha dejado de ser una simple curiosidad, para convertirse en un fenómeno. Y aunque muchos colombianos pueden no haberse percatado, lo que está ocurriendo es interesante porque se trata de uno de los pocos casos de migración de alto impacto para Colombia en sus dos siglos de historia republicana.
El éxodo tuvo un primer quiebre pronunciado a partir de 2005, cuando comenzaron a llegar los expertos del petróleo que habían sido despedidos en masa, sin misericordia, de Pdvsa. Pero en realidad, el momento cumbre ha sido 2011, pues cada día hábil el DAS está entregando en promedio 46 cédulas de extranjería a venezolanos para vivir en Colombia.
A pesar de tratarse de una diáspora de apenas cinco años, hay que decir que ya ha dejado una huella significativa en la estructura del país. Y tiene que ver con que un puñado de los cerebros fugados de Pdvsa han sido los protagonistas del boom petrolero de los últimos años en Colombia.
Pero los venezolanos no solo se han metido en el corazón de la economía. La semana pasada se estrenaron las dos nuevas grandes superproducciones de Caracol y RCN, y en las dos aparecieron venezolanos en papeles destacados: en La bruja, Gledys Ibarra es 'la Negra', y en El Joe, Andrés Suárez es Francisco Vergara. Por citar apenas un ejemplo.
En cualquier sector al que se mire hay un venezolano. Desde los más exclusivos, como las galerías de arte, hasta otros más populares, como son los espectáculos musicales o de humor. La galería La Cometa expuso hace un par de meses al venezolano Carlos Cruz Díez, uno de los maestros del arte óptico en el mundo, y vendió las 41 obras por precios hasta de 120.000 euros. "La mitad de las obras fueron compradas por venezolanos. Estoy feliz con ellos", dice Esteban Jaramillo, el dueño de la galería. Y en lo que va corrido del año se han presentado, por lo menos uno cada mes, espectáculos con artistas venezolanos.. Yordano, tal vez el más conocido en Colombia, ya ha dado dos conciertos este año en Bogotá. Una cuenta de Twitter que se llama Venezolanos en Bogotá, con casi 7.000 seguidores, ayuda a poner en contacto a la colonia.
Los venezolanos también se han colado en la vida diaria de los colombianos. Como las tiendas de productos para la salud Locatel y Farmatodo, cuya franquicia fue traída por ellos. O restaurantes y cafés como Piccola Venezia, Ciboulette, Positano, Budare's, la Arepería Venezolana, Pan Sueko y Andrea's, por mencionar solo algunos, recién montados por venezolanos. Una revista, El Librero, hecha en Bogotá por el reconocido periodista Sergio Dabhar, ex director adjunto del diario El Nacional de Caracas. Y hasta un miembro de la Academia de la Lengua del vecino país, Rafael Arráiz Lucca, que ahora es profesor universitario en Colombia.
La primera oleada: el factor P
Esta nueva migración es además interesante porque hasta hace unos años a pocos venezolanos -por no decir a ninguno- se les ocurría poner sus ojos en Colombia. Por el contrario, había una evidente animadversión. "El venezolano no veía a Colombia como una opción de turismo o de inversión. A Venezuela nos llegó lo peor de lo peor: colombianos indocumentados, sin preparación y buscando empleo", explica la venezolana.
¿Qué fue entonces lo que les hizo cambiar de opinión? En un primer momento, sobre todo las clases media y alta, que huían de Chávez, buscaron refugio en Miami. Pero a partir de 2005 los petroleros comenzaron a abrir la puerta.
Todo comenzó cuando a finales de 2002 los trabajadores de Pdvsa se unieron en un paro para pedir la renuncia del presidente Hugo Chávez. Fue uno de los episodios más críticos de la ya larga estancia de Chávez en el poder. Las pérdidas se calcularon en más de diez mil millones de dólares y el presidente, ni corto ni perezoso, despidió de manera fulminante a unos 18.000 empleados, incluidos los que habían llevado a la petrolera a ser la tercera más grande del mundo.
Todos esos cerebros, cargados de experiencia, buscaron otros mercados. Y fue así como llegaron a Colombia, primero Luis Giusti (presidente de Pdvsa 1994-1999), luego Ronald Pantin (el segundo de la petrolera hasta 2000) y Humberto Calderón Berti (quien había sido presidente de Pdvsa, canciller de Venezuela y presidente de la OPEP). Ellos crearon las tres firmas que han sacudido el mundo de los hidrocarburos en Colombia: Pacific Rubiales, Alange y Vectra.
Entre ellas tres producen hoy un buen pedazo del crudo del país. Pero lo más importante es que han sido protagonistas de primera línea del crecimiento de la industria del petróleo en Colombia, que, según informó el gobierno esta semana, está a unos cuantos barriles de producir el millón diario.
Los tres petroleros, consultados por SEMANA, coinciden en que llegaron a Colombia por el cambio del modelo petrolero en el país cuando se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos y se dieron condiciones favorables para los inversionistas. Con ellos se vino una camada de ingenieros, geofísicos y todo tipo de científicos bien calificados. En los datos de inmigración se nota el primer gran salto en 2004, cuando los venezolanos crearon la primera compañía, en ese entonces Pacific Stratus (ver gráfica). "Según informaciones que me llegan, pueden estar laborando en este país cerca de 1.300 petroleros venezolanos", dijo Luis Giusti a esta revista.
Tres años después compraron Petro Rubiales, en 2008 fusionaron las dos compañías y ahí nació Pacific Rubiales. Para dar una idea de la dinámica que le imprimieron los vecinos venezolanos al negocio del petróleo, basta escuchar lo que dice Pantin, presidente de Pacific Rubiales: "Cuando llegamos, en 2007, la compañía producía 24.000 barriles y para finales de este año estaremos en 275.000. Colombia producía 560.000 barriles por día y hoy produce un poco más de 900.000".
Y Humberto Calderón, presidente de Vetra, agrega: "Colombia tardaría muchísimos años en formar el capital humano que ha llegado. Para formar un buen ingeniero de petróleos se requieren 15 o 20 años, y los que llegaron a Colombia son personas con 30 o más años de experiencia".
Sin duda, gracias a los petroleros, se corrió la voz en Caracas de que Colombia era un buen puerto.
La segunda oleada: ¡a salvar la plata!
Sin embargo, el quiebre más pronunciado en el éxodo se ha dado en los últimos meses (ver gráfica). Mientras en 2004 se daban cada semana dos cédulas de extranjería a venezolanos, el promedio en 2010 fue de 162 a la semana y en lo que va de 2011 la cifra ya llegó a 230.
Si en la primera oleada llegaron a Bogotá expertos del petróleo por el despido inclemente de Hugo Chávez, en la segunda fase fue toda la burguesía que había aguantado la que huyó despavorida. "Burguesía apátrida (…) me han declarado la guerra económica. Pues me declaro en guerra económica", dijo en junio del año pasado. "Vamos a ver quién puede más: si ustedes, burgueses de pacotilla, burgueses sin patria, o nosotros", les espetó.
Entusiasmado con ese grito de batalla, Chávez primero eliminó el dólar paralelo o 'cambio permuta', lo cual hizo mucho más difícil el acceso de la gente a las divisas que necesitaban para hacer negocios o para tener sus ahorros a salvo, teniendo en cuenta que estaban viviendo con una inflación del 30 por ciento. Y después, en diciembre, confiscó a empresarios seis conjuntos residenciales que estaban en construcción y ocho más los puso en suspenso.
Por eso no es extraño que desde entonces se haya destapado un particular interés de los venezolanos por hacer negocios en Colombia. Vienen a abrir restaurantes, a instalar negocios, a comprar finca raíz. Lo que les importa es salvar el dinero que les queda.
Y por eso también los que aterrizan en Bogotá son miembros de la más refinada burguesía venezolana. Apellidos como Oteiza, Pocaterra, Priange, Machado, Mussi, Cohen, Mishaan y otros que han sido presidentes, ministros, de la banca, la bolsa, el arte o destacados intelectuales de ese país. Aunque, advierte una de ellos, "en Colombia no están los potentados, sino los hijos de los potentados".
Prueba de ello es que en la ciudad amurallada de Cartagena, por ejemplo, venezolanos han comprado cinco mansiones antiguas, así como uno de los mejores hoteles boutique.
Camilo Herrera, gerente de la firma de consultoría Raddar, le dijo a la revista Dinero que en la historia de su compañía no había tenido tantos pedidos como los que ha recibido desde octubre de 2010. "Hemos tenido requerimientos de al menos 15 compañías o inversionistas venezolanos interesados en estudios de mercado y consultoría".
El mismo frenesí se ha sentido en el sector inmobiliario. Una alianza de las principales constructoras de Colombia, que se llama Casa Propia Colombia G-5, y la página web mudateacolombia.com han hecho solo en este año cuatro ferias en Venezuela. Y también se creó ya un bufete de abogados binacional, Arciniegas, Briceño y Plana, que pretende ayudarles a inversionistas venezolanos a establecerse en Colombia.
La situación ha llegado a tal punto que la principal empresa de alimentos de Venezuela, Polar, a pesar de tener su casa matriz en el país vecino, exporta desde Colombia. En los últimos meses han llegado o han anunciado que van a llegar a Colombia el grupo Dipromuro (concesionarios de vehículos), Ovejita (una tradicional marca de ropa), Proseín (multinacional de remodelación) y Valmy (cosméticos), entre otros. Todos para poner plantas de producción o tiendas. De todas maneras, las cosas no son fáciles para todos. Algunos, como los del café Cotti, no han resistido y han cerrado.
Estamos sin duda en medio de un fenómeno nuevo en Colombia. El éxodo de personas de otras nacionalidades no ha sido común en nuestro país. Las grandes migraciones fueron las de españoles y afros en la Conquista. Y las de árabes -sirios, libaneses y palestinos- a finales del siglo XIX. Las demás han sido de menor tamaño, de manera que apenas si han llegado a convertirse en colonias que pueden tener un impacto en localidades, pero no llegan a permear a la sociedad. ¿Hasta dónde llegarán los venezolanos?
VENEZUELA SANGRA...
Y no me preguntes lo que debes hacer, dime lo que estás haciendo por tu patria...
Somos la magia del verbo...
Somos tinta indeleble vertida en la sangre de un pueblo.

LA TEORIA DE LAS VENTANAS ROTAS

Excelente reflexión que nos permite ir un poco mas allá,  mas en profundidad, reparando  las "ventanas rotas" que llevamos al interior: frustraciones, resentimientos, preocupaciones, negativismo, etc, que finalmente son las que nos hacen correspondientes con la realidad externa. Lo que vemos afuera de nosotros no es mas que un reflejo de lo que pensamos (física cuántica: somos co-creadores de nuestra propia vida).

 “La teoría de las ventanas rotas”

En 1969, en la Universidad de Stanford (EEUU), el Prof. Philip Zimbardo realizó un experimento de psicología social. Dejó dos autos abandonados en la calle, dos autos idénticos, la misma marca, modelo y hasta color. Uno lo dejó en el Bronx, por entonces una zona pobre y conflictiva de Nueva York y el otro en Palo Alto, una zona rica y tranquila de California. Dos autos idénticos, dos barrios con poblaciones muy diferentes y un equipo de especialistas en psicología social estudiando las conductas de la gente en cada sitio.

Resultó que el auto abandonado en el Bronx comenzó a ser bandalizado en pocas horas. Perdió las llantas, el motor, los espejos, el radio, etc. Todo lo aprovechable se lo llevaron, y lo que no, lo destruyeron. Encambio el auto abandonado en Palo Alto
se mantuvo intacto.

Es común atribuir a la pobreza las causas del delito. Atribución en la que coinciden las posiciones ideológicas más conservadoras, (de derecha y de izquierda).

Sin embargo, el experimento en cuestión no finalizó ahí, cuando el auto abandonado en el Bronx ya estaba deshecho y el de Palo Alto llevaba una semana impecable, los investigadores decidieron romper un
vidrio del automóvil de Palo Alto, California. El resultado fue que se desató el mismo proceso que en el Bronx de Nueva York y el robo, la violencia y el vandalismo redujeron el vehículo al mismo estado que el del barrio pobre.

¿Por qué el vidrio roto en el auto abandonado en un vecindario supuestamente seguro es capaz de disparar todo un proceso delictivo?

No se trata de pobreza. Evidentemente es algo que tiene que ver con la psicología, el comportamiento humano y con las relaciones sociales.

Un vidrio roto en un auto abandonado transmite una idea de deterioro, de desinterés, de despreocupación que va rompiendo códigos de convivencia, como de ausencia de ley, de normas, de reglas, como que todo vale nada. Cada nuevo ataque que sufre el auto reafirma y multiplica esa idea, hasta que la escalada de actos, cada vez peores, se vuelve incontenible, desembocando en una violencia irracional.

En experimentos posteriores (James Q. Wilson y George Kelling) desarrollaron la 'teoría de las ventanas rotas', misma que desde un punto de vista criminológico concluye que el delito es mayor en las
zonas donde el descuido, la suciedad, el desorden y el maltrato son  mayores.

Si se rompe un vidrio de una ventana de un edificio y nadie lo repara, pronto estarán rotos todos los demás.

Si una comunidad exhibe signos de deterioro, y esto es algo que parece no importarle a nadie, entonces allí se generará el delito. Si se cometen 'esas pequeñas faltas' como estacionarse en lugar prohibido,
exceder el límite de velocidad o pasarse una luz roja y estas pequeñas faltas no son sancionadas, entonces comenzarán a desarrollarse faltas  mayores y luego delitos cada vez más graves.

Si los parques y otros espacios públicos son deteriorados progresivamente y nadie toma acciones al respecto, estos lugares serán abandonados por la mayoría de la gente (que deja de salir de sus casas por temor a las pandillas), esos mismos espacios
abandonados por la gente serán progresivamente ocupados por los delincuentes.

La respuesta de los estudiosos fue más contundente aun, indicando que el entorno., ante el descuido y el desorden, crecen muchos males sociales y se degenera.

Tan solo vea un ejemplo en casa: si un padre de familia deja que su casa tenga algunos desperfectos, como falta de pintura de las paredes en mal estado, malos hábitos de limpieza, malos hábitos alimenticios, malas palabras, malos tratos,  falta de respeto entre los miembros del núcleo familiar, etc., etc., etc., entonces poco a poco se caerá en un descuido de las relaciones interpersonales de los familiares y comenzarán a crear malas relaciones con la sociedad en general y quizá algún día llegarán a caer  en prisión.

Esa puede ser una hipótesis de la descomposición de la sociedad colombiana, la falta de apego a los valores universales, la falta de respeto de la sociedad entre sí, y hacia las autoridades (extorsión y
soborno) y viceversa, la corrupción en todos los niveles, la falta de educación y formación de cultura urbana y la falta de oportunidades, ha generado un país con ventanas rotas, con muchas ventanas rotas y nadie parece estar dispuesto a repararlas.

La solución a este problema yo no la tengo estimado lector, pero he comenzado a reparar las ventanas de mi casa, estoy tratando de mejorar los hábitos alimenticios de mi familia, le he pedido a todos los miembros de la familia que evitemos decir malas palabras delante de nuestros hijos, también hemos acordado no mentir, ni siquiera mentiras pequeñas, porque no hay mentiras pequeñas, ni grandes, una mentira es una mentira y punto, hemos acordado aceptar las consecuencias de nuestros actos con valor y responsabilidad, pero sobre todo dar una buena dosis de educación a nuestros hijos, también hemos comenzado a mantener muy limpia y ordenada nuestra casa, con especial cuidado en el frente exterior, con esto espero comenzar a cambiar en algo lo que antes hubiera hecho mal, he soñado que los míos
algún día repitan esto el día de mañana, con la finalidad de que los hijos de mis hijos, o los nietos de mis hijos vean algún día, una nueva ciudad y un nuevo país sin ventanas rotas.
Publicada por: ALBERTO BEJARANO AVILA
LA HISTORIA DE LOS COLORES
Relatos del Viejo Antonio 
Selección y adaptación, Julia Pacheco.
El viejo Antonio señala que una guacamaya que cruza la tarde.  “Mira”, dice.  Yo miro ese hiriente rayo de colores y digo “parece mentira tantos colores para un solo pájaro”.
“No era así antes, la guacamaya –empieza a narrar el viejo Antonio mientras forma un nuevo cigarro- ¿Acaso tenía colores? Puro gris era.  Sus plumas eran rabonas como gallina mojada. Los dioses se despertaron de un largo sueño y empezaron a pelear, que eran muy peleoneros estos dioses, no como los primeros siete, que siempre sacaban acuerdo.  Y peleaban los dioses porque estaban aburridos pues sólo había dos colores. Uno era le negro, que mandaba la noche y el otro era el blanco que caminaba en el día y el tercero no era color, era el gris que pintaba tardes y madrugadas para que no brincaran tan duro el negro y el blanco.
Después de tanto pelear, como también eran sabios, dieron en ponerse de acuerdo y sacar más colores para alegrarse ellos y alegrar a los hombres y mujeres murciélago. Reunidos, todos se dieron a pensar cómo hacer más variados los colores.  Uno de ellos dio en pasearse de un lado para otro y tan pensativo estaba que no vio por dónde caminaba y se tropezó con una piedra y se golpeó la cabeza. El dios se puso a llorar un buen rato, pero luego se queda mirando la sangre y ve que tiene otro color distinto al negro y al blanco y fue corriendo a donde estaban los demás dioses y les mostró el color nuevo, “colorado” le pusieron a ese color.
Después, un dios quería un color para pintar la esperanza y lo encontró “verde” le pusieron a ese color. Otro dios empezó a rasguñar la tierra y le preguntaron ¿qué busca? “Busco el corazón de la tierra”, respondió mientras aventaba tierra para todos los lados.  Al rato lo encontró, y mostró el corazón de la tierra a sus compañeros los dioses, “café” le pusieron a ese color.  Otro dios se fue para arriba “voy a ver de qué color es el mundo” dijo y se dio a trepar y trepar hasta bien arriba y vio el color del mundo, pero no sabía cómo describirlo a los demás, así que se quedó fijamente mirando hasta que quedó ciego, el color nuevo se le había pegado a su mirada.  “en mis ojos trigo el color del mundo dijo después de caminar a tropezones el largo trecho hasta donde los dioses.  “Azul” le pusieron a ese color.
Para entonces, los dioses estaban ya cansados y se fueron a tomar pozol y dejaron los colores dentro de una cajita debajo de una ceiba. La cajita no estaba bien cerrada y los colores se salieron y empezaron a bailar y a juntarse y salieron otros colores y la ceiba los cobijó para que la lluvia no los borrara.  Cuando los dioses despertaron fueron y vieron lo que había sucedido en la ceiba y contentos le dijeron: Tu pariste los colores, tu cuidarás el mundo y desde tu cabeza lo pintaremos todo de colores. Y se subieron a la ceiba y desde su copa empezaron a aventar colores, así no más, y el azul se quedó parte en el agua y parte en el cielo y el verde les cayó a los árboles y plantas y el café que era el más pesado se cayó en la tierra y el amarillo, que era una risa de niño voló hasta pintar el sol y el rojo entró por la boca de hombres y animales y los pintó por dentro, pero con el relajo que había caían colores por todos los lados y distintos colores salpicaron a los hombres y por eso hay hombres de distintos colores y de distintos pensamientos.
Pero como ya estaban tan cansados los dioses y se querían ir a dormir decidieron guardar los colores en alguna parte y vieron una guacamaya y la agarraron y le pusieron encima todos los colores y le alargaron las plumas para que cupieran todos, y así fue como la guacamaya se quedó con los colores, y los anda paseando por ahí, por si a los hombres se les olvida que muchos son los colores y que cada uno tiene su lugar.
Anglo Gold Ashanti amenaza al Tolima
Por: Jorge Enrique Robledo
Dos multitudinarias movilizaciones se realizaron en contra de las minas de oro a cielo abierto de Medoro Resources en Marmato, Caldas, y de Anglo Gold Ashanti en Cajamarca, Tolima. En el primer caso, pretenden destruir el casco urbano de la población, incluida alcaldía, iglesia, escuelas, hospital y viviendas, causando un pueblicidio y un auténtico desplazamiento. Y en el segundo, dejarían sin agua suficiente a una amplia región que se surte del río Coello. La codicia de poderosos inversionistas extranjeros y de sus socios nativos, respaldados por el gobierno nacional, versus el patrimonio económico, social y cultural de comunidades asentadas allí desde hace siglos.
La Colosa, en Cajamarca, queda en un área de reserva forestal de alta y muy alta importancia ambiental y en el nacimiento del río Coello, que baña siete municipios del Tolima, entre ellos Espinal, donde le da vida a Usocoello, el distrito de riego agrícola más grande de Colombia. Como estos proyectos mineros son de altísimo consumo de agua, para utilizar inmensas cantidades de cianuro al día, hay una contradicción insalvable con el agua de uso humano y agropecuario, entre otros problemas ambientales.
Si el debate sobre la conveniencia y legalidad de La Colosa se diera sin las presiones que suelen acompañar los grandes proyectos mineros, y más con los altos precio del oro y el muy cuestionado estilo de Anglo Gold Ashanti, este proyecto ya se habría hundido. Pero su trámite empezó mal. Un día, Álvaro Uribe anunció, como un éxito suyo, que esa sería la mina de oro más grande del mundo, afirmación que implicó que su gobierno y el de Santos esgrimirían su poder para imponerla. Sobre la supuesta lotería que se ganaron los tolimenses hay que decir que las regalías para Colombia son de apenas el 3.2 por ciento, y que de eso a ellos, por la reciente reforma, les tocará algo muy cercano al nada por ciento. Luego sus condiciones serán incluso peores que las de otros proyectos mineros, donde las gentes de las regiones no salieron de la pobreza y sí reciben los impactos negativos.
Las inconveniencias e ilegalidades de La Colosa se plantean desde hace años. En 2008, Cortolima, la autoridad ambiental, ordenó suspender la exploración. Y el año siguiente, Diego Alvarado Ortiz, Procurador Agrario y Ambiental del Tolima, le demostró al Minambiente que el proyecto violaba la ley. Pero Anglo Gold Ashanti, con el respaldo del alto gobierno, gasta millones para poner a su favor a la opinión pública. Tan cínica es su actitud, que hace poco le quitó el patrocinio al Festival del Folclor de Ibagué porque en los desfiles participan comparsas estudiantiles que critican a La Colosa.
Las movidas oficiales para imponer los proyectos mineros de las trasnacionales pasan de castaño a oscuro. El 6 de agosto de 2010, el Minambiente les quitó a las CAR el control del agua en la exploración minera, y la reforma de estos entes tiene como primer objetivo arrebatarles su autonomía para volverlas aparatos de bolsillo del Jefe del Estado e instrumentos de la aplanadora minera.
Lo que se mueve en Ibagué debe hacer sonar las alarmas de los demócratas. Carmen Sofía Bonilla, la valerosa directora de Cortolima, apoyada en estudios del Ideam, declaró “agotado el recurso hídrico” en el río Coello, lo que significa que no pueden otorgarse nuevas concesiones de agua –ni a Anglo Gold Ashanti ni a nadie–, porque el caudal que hay apenas si alcanza para los actuales usuarios, cuyo consumo humano y agropecuarios es legalmente prioritario. Y el problema tiende a complicarse porque el Ideam también ha dicho que en el Coello será grave el impacto del calentamiento global. Ante la declaratoria, un alto funcionario de la Gobernación presionó en la junta directiva de Cortolima para que la directora echara atrás la decisión, al tiempo que blandía unos papeles de la Contraloría que no tenían por qué estar en sus manos. El personaje quedó en ridículo y al desnudo cuando se mostró una resolución suya, de cuando él fue director de Cortolima, que declaraba “agotado el recurso hídrico” en el Coello.
Llamo al gobierno nacional a jugar limpio en el Tolima y a los tolimenses a sostener en alto su reconocida dignidad. Y llamo a los organismos de control a no permitir que funcionarios suyos sirvan de martillos contra una funcionaria que cumple con su deber.
Si renunciaron o no es discutible.
(Lo seguro es que no se pueden quedar)
Por Luis Fernando Herrán Méndez
En Colombia hay partidos suficientes como para afirmar que cualquier ciudadano puede estar representado en uno de ellos.  Además es fácil cambiar de partido, cuando alguien por cualquier motivo pierde identidad con su colectividad, no tiene que renunciar, se cambia simplemente y eso es valido en cualquier democracia. La Constitución Nacional es muy clara en este aspecto, el artículo 40 de la Carta dice: “Todo ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político. Para hacer efectivo este derecho puede: …4. …..formar parte de ellos (los Partidos) libremente y difundir sus ideas y programas”. Cuando una persona se afilia, conforma listas a las corporaciones o ejerce cargos , forma parte de sus cuadros directivos, etc., adquiera la calidad de militante. Otros son los votantes o simpatizantes que son los que por cualquier razón sufragan por un partido o movimiento sin vínculo directo alguno. Los primeros, los militantes, ejercen derechos como tales, tiene obligaciones y les están prohibidas ciertas conductas, ello esta previsto en todos los estatutos de los partidos reconocidos por el Consejo Nacional Electoral en Colombia, con base en la Constitución y las Leyes vigentes sobre la materia. Los estatutos de los partidos, podría decirse, son una extensión de la Ley  y la Constitución. Un partido, como tal, es importante, influyente, respetable y decisivo siempre y cuando sus militantes y simpatizantes sean también sus propios votantes. Los partidos necesitan de los votos con nosotros del aire para respirar. No es posible pertenecer a un partido y votar por otro. Cuando usted toma “Partido” y vota hace parte del grupo de personas que ese partido congrega.
Todo lo anterior para manifestar que las personas que se reunieron en el Hotel Casa Morales, un día antes del colosal Congreso Conservador del Tolima, que adhirieron a los candidatos liberales, de ninguna manera pueden representar al Partido Conservador, porque esa actitud implica una expresa renuncia a la calidad de militante de esa colectividad. Para que no quepa la menor duda de lo afirmado trascribo textualmente la parte pertinente de los  Estatutos del Partido Conservador Colombiano: capitulo 3 Deberes, Artículo 11.- establecen: “Son deberes y obligaciones de los militantes del Partido, los siguientes: …….3. Cumplir con los Estatutos, reglamentos y demás normas que constituyen el ordenamiento interno del Partido y ajustar su actividad política a los fines, principios y programas del mismo. 4. Acatar las decisiones y orientaciones emanadas de las jerarquías de la colectividad. 5. Votar por los candidatos del Partido. 6. Participar de los actos públicos y de todas las convocatorias que hiciere el Partido. 8. Contribuir a la unidad y organización del Partido.” En el capitulo 4 Prohibiciones, articulo 12.- Ningún militante del Partido podrá: a. Pertenecer simultáneamente a otro movimiento o partido político con personería jurídica ni tampoco, a ningún grupo significativo de ciudadanos que se organice  o llegare a organizarse con el propósito de presentar candidatos para las elecciones de servidores públicos o de autoridades de organizaciones políticas. b. Apoyar o adelantar actividades de campaña electoral por candidatos de otro movimiento o partido político o grupo significativo de ciudadanos, en certámenes electorales o en corporaciones públicas. Se exceptúan aquellos casos en que medie autorización del órgano competente del Partido.
Además de la pérdida de la calidad de militantes del Partido de los pretendidos disidentes, no podrán en el futuro, para asuntos electorales, usar el nombre, ni utilizar para su campaña “transfuguista” los símbolos oficiales, ni los bienes de propiedad del Partido Conservador Colombiano.
Al Veedor y a la Presidenta del Directorio Conservador del Tolima, corresponde hacer cumplir los Estatutos he iniciar las acción necesarias para que este mal ejemplo no haga mella en la disciplina y seriedad con que el Conservatismo se manifestó en el Congreso del pasado 17 de los corrientes.
P. D. El señor Nelson Millán, candidato del Partido Conservador al Concejo de la ciudad, ha manifestado por todos los medios de comunicación su adhesión a los candidatos liberales y su rechazo al candidato oficial del Partido Conservador a la Gobernación.  
Razones de un desacuerdo
Por: Jorge Enrique Robledo
Daniel Samper Pizano fue de los pocos colombianos que me interesé por conocer en persona cuando me eligieron senador. Porque luego de décadas de leerlo, me pareció que valía la pena, en razón de sus convicciones en aspectos cruciales, entre ellos, el valor civil para decir verdades que en Colombia suelen silenciarse, como las prácticas vitandas de Estados Unidos y el neoliberalismo, o su actitud democrática ante los problemas del pueblo y el medio ambiente. Como expresión de unas coincidencias genuinas, él ha anunciado que vota por mí, respaldo que considero muy valioso.
No obstante, este artículo es la réplica a uno suyo en el que criticó mis puntos de vista sobre el gobierno de Juan Manuel Santos, luego de que yo dijera que era difícil encontrar hoy analistas independientes y descalificara de plano el exagerado santismo. Mi crítica a la falta de independencia no se refería a que fueran fletados, aunque también los hay, sino a que tanto gobiernismo los hacía perder objetividad. Explico por qué pienso que Samper se equivoca en su valoración de Santos.
El Polo saludó recurrir a la diplomacia para tratarse con Chávez. Pero eso no niega que Santos se somete a la Casa Blanca con la misma indignidad que Uribe: Consenso de Washington, TLC, respaldo a las invasiones norteamericanas a Afganistán, Irak y Libia y acatamiento a la Casa Blanca sobre el Estado palestino, por ejemplo. Para disipar cualquier confusión, Santos, sumiso, explicó: “Yo soy pro estadounidense” (Semana, Feb.12.11). Frente a la producción, el desempleo y la pobreza, determinantes al calificar a un jefe de Estado, Santos ratificó la concepción plutocrática de la “confianza inversionista”, causa de la desgracia de tantos. Ahí están sus leyes de salud, educación, sostenibilidad fiscal, empleo, etc. Y coincide con Uribe en el propósito de arrodillar a los jueces.
Si la ley de víctimas no fuera tan mediocre y cicatera, aunque tapen sus efluvios quemando incienso, tampoco compensaría la decisión de Santos de continuar con los TLC, privilegiar las “grandes explotaciones agropecuarias” y cambiar la ley para entregarles los baldíos nacionales, millones de hectáreas, no a los campesinos, sino a los monopolistas nacionales y extranjeros. ¡La política de mayor concentración de la tierra de la historia de Colombia! Busca además pasarles las fincas a los productores “más eficientes”, como indica el Banco Mundial, incluida las que restituyan, y convertir en peones o en siervos a los campesinos. Juan Camilo Restrepo explicó que los pobres que vayan a Carimagua serán “socios” del “operador” que invierta entre 300 y 400 millones de dólares, y que ese es el modelo para el país. La alianza de la mula y el jinete.
Daniel Samper muestra el origen de la controversia al decir que muchos de los que descalificaron a Santos por “su oportunismo o desdén por la verdad ahora lo apoyan”, porque, supongo, la Presidencia lo cambió, aunque, agrega, “incurre en populismos que chirrían”. Pero Santos no ha abandonado su oportunismo ni su desdén por la verdad. Los emplea con mayor descaro. Se acomoda al repudio de tantos a Uribe, no para hacer cambios de fondo que saquen a la nación de la postración, sino para hacer retoques demagógicos y lograr los mismos objetivos de su expatrón. Su populismo llega a tanto, que fue capaz de traicionar a Uribe, no en lo de fondo sino en las formas, pero las formas también eran parte de unos acuerdos sin los cuales no llega a la Presidencia.
La verdadera diferencia entre Uribe y Santos reside en que el segundo es solapado. Porque como él mismo lo explicó resaltando sus coincidencias fundamentales con Uribe, no fuera que se le confundiera algún magnate: “Hay varias maneras de hacer un cocido”, en este caso el de las incontables políticas regresivas que hunden a Colombia en el desastre económico, social y político.
La escogencia de Angelino ilustra la importancia que Santos le concede a afinar su capacidad de engaño. El exsindicalista –y pastranista y uribista–, no escala por sus dotes de estadista. Su gracia –para los neoliberales– se reduce a que un día fue algo que ya no es, y no lo avergüenza decir que sigue siendo el mismo, falsedad que le amplifican los mandamases del statu quo. Y lo peor es que engañan porque rinde frutos: Uribe fracasó en su objetivo de dividir el movimiento sindical y Santos y Angelino lo lograron con rapidez, en parte porque ofrecen el manto de su falso progresismo. Aunque pueda molestar a quienes respeto, considero mi deber llamar a no dejarse llevar por cantos de sirenas calculados para hacer de Colombia un país con todavía más desigualdad social.
España: Irresponsabilidad política y déficit


Lo que está ocurriendo estos días en España es muestra de la enorme falta de responsabilidad de los políticos españoles. Que el líder de la oposición clame porque el déficit de las Comunidades Autónomas es superior al que se dice y algún miembro del PP diga que Castilla la Mancha es la Grecia de nuestras regiones... es una grandísima irresponsabilidad.

No sólo eso, con las dudas que genera nuestro especialísimo modo de organizar el país con respecto a las agencias de rating, que ahora el principal líder de la oposición salga con estas cosas, es totalmente irresponsable. No se trata de limpiar trapos sucios o de ocultar déficits, no, se trata de ser responsable con un mercado con muchas ganas de castigar a la deuda española.

Todo esto admitido, queda claro que el primer irresponsable con el déficit fue el gobierno Zapatero y su gestión pseudokeynesiana (si el pobre Keyness levantara la cabeza) con el famoso plan E que sólo puede calificarse de "desastrosa". Poner a un país con casi el 14% de déficit público es totalmente irresponsable, se aplique la política que se aplique.

El problema es... que ahora que las cifras del déficit son buenas, salvo en un puñado de Comunidades Autónomas, no se debe enturbiar la mejoría de la prima de riesgo con semejantes tonterías. Cuando el gobierno del PP llegue a Castilla la Mancha, haga una auditoría y vea las telarañas en las cuentas corrientes, entonces SI que haga las declaraciones que quiera pero con los datos en la mano.

El PP debe gestionar muy bien estos meses, si exagera, heredará un país intervenido como Portugal y tendrá las manos atadas para actuar en política económica.

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